En pleno cierre trimestral, Ana notó manos frías y mandíbula rígida. Tomó sesenta segundos con respiración en caja mirando por la ventana. Volvió a la reunión con voz estable y pudo preguntar, no suponer, cambiando el tono del equipo y el resultado.
En pleno cierre trimestral, Ana notó manos frías y mandíbula rígida. Tomó sesenta segundos con respiración en caja mirando por la ventana. Volvió a la reunión con voz estable y pudo preguntar, no suponer, cambiando el tono del equipo y el resultado.
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